Hablando de Valores...
La educación en valores o de los valores es probablemente una de las claves de tantos y tantos conflictos educativos. Hace pocas fechas tuve la oportunidad de impartir un curso de educación en valores a más de cuarenta profesionales del sector socio educativo. Puedo decir, de entre otras muchas cosas, que cuando se imparte un curso de estas características, se tiene la sensación de estar haciendo algo distinto al resto de cursos que he dado a lo largo de mi carrera.
Es obvio que como formador de este curso, siempre uno mismo es el responsable último del devenir de esa acción formativa, sin embargo, impartir un curso de educación en valores supone,
También, como formador, antes de dar este curso, me propuse no permitir que el mismo se convirtiera en una terapia de grupo ni nada parecido, creo que se puede hablar de los valores desde la implicación personal, pero sin tener que llegar a otros extremos. No deja de sorprenderte cómo el alumnado, según los temas que se toquen demanda más y más, a costa incluso de tocar esos niveles de intimidad que a veces te ponen entre la espada y la pared.
Resaltaba las líneas de Javier Escajedo porque me parecen de gran acierto; como comenta, se han derribado viejos ídolos, viejas formas de hacer y pensar, con sus consecuentes actuaciones y consecuencias, y sin embargo, haciendo un rápido balance entre padres, profesores, y otros profesionales, nadie sabe muy bien qué está pasando o cómo se podrían encauzar determinados problemas sociales que conviven con nosotros con aparente normalidad, pero como me gusta decir, a menudo tras la normalidad se esconden las mayores falacias. Por ejemplo, y sin ánimo alguno de resultar moralista (que ya cada uno es mayorcito), es "normal" encontrar en las calles de nuestras ciudades, sobre todo, los fines de semana, cientos de adolescentes que consumen grandes cantidades de alcohol en ese fenómeno conocido como el "botellón" o "botellona", y sin embargo, por más normal que parezca, a mi criterio se trata de una situación muy preocupante, ya que se están gestando cientos de futuros alcoholicos. Eso de que lo "normal" es bueno o es lo correcto, como comprenderán, al menos desde mi humilde punto de vista es más que discutible.
- La Justicia e Igualdad
- La Responsabilidad
- El Respeto
- La Confianza y Seguridad
- La Comunicación
No voy a entrar a discutir si son estrictamente valores o no, es decir, no tengo interés en entrar en tecnicismos sobre si con rigor, los expuestos, se consideran o no valores, me interesan las ideas que hay detrás de cada uno de ellos.
En los próximos artículos hablaremos de ellos. Una vez más te invito que a que participes y envíes tu opinión o tus artículos.
Muchas gracias por estar ahí.


4 Comments:
Los valores en la educación son omnipresentes, explícita o implícitamente siempre están ahí, siempre han estado y estarán por su naturaleza consustancial al acto educativo y mas allá de lo puramente instructivo. Cuando un joven habla de “ser legal” está viviendo y formándose en valores, cuando un profesor apela a su eterno esto está “bien” o “mal” referido a la conducta de sus alumnos está formando en valores a la vez que viviéndolos. Estas situaciones son tan comunes en clase que se hacen imperceptibles y, en cambio, son el eje troncal de la formación en valores o de los valores en los entornos escolares, sobre todo cuando nos movemos en los medios infantiles y adolescentes.
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Hablar de valores tiene un problema, puede derivar fácilmente en un discurso moralista. La moral “oficial” y ese conjunto de ambiguas “normalidades” que usted cita, ciertamente no son buenas compañeras de viaje en este caso. Señala usted en su artículo un aspecto crucial a mi entender en lo que respecta al tratamiento de los valores; la reflexión en torno a ellos apela constantemente a una toma de posiciones personal e íntima ya que, creo, únicamente un acto de introspección valida la postura personal que mantengamos sobre los valores. Este tipo de actos personales e íntimos rara vez afloran en el discurso, rara vez impregnan este tipo de debates… quizás se presientan en esos pesados silencios, esas inquietantes molestias o el “ha pasado un ángel” según dicho popular.
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El aprendizaje indirecto de los niños, el currículo oculto en todo acto educativo, la atenta observación que hace un niño de su maestro cuando éste NO se dirige a él, lo implícito mas allá de lo explícito… tienen que ver mucho, en mi opinión, con la educación en valores. Esta realidad, vital y social en la especie humana, es difícilmente controlable. En ella no solo educamos, también nos educamos. En la escuela y en el hogar, en nuestros trabajos y entornos sociales… en nuestra forma de vida.
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Podemos y debemos hablar y debatir en torno a los valores, recordarlos y razonarlos, recomendarlos, aconsejarlos… etc. pero quiero destacar la gran importancia que tiene la constante observación del entorno que todos practicamos a diario, también nuestros alumnos, recordando los “chirridos” aludidos en mi comentario anterior. Esto implica autocrítica, análisis de estilos de vida, prácticas sociales, realidades sociopolíticas. En la foto que publico en mi comentario anterior (la puse en mi blog al presentar allí mi comentario anterior), los resplandores del “consumo” no están allá (estamos aquí) al igual que la oscuridad de la “indigencia” no está aquí (están allá). Esto referido al reparto de la riqueza; otro tanto cabe decir de otras cuestiones relacionadas, directa o indirectamente con las normas, la disciplina, la violencia. Los jóvenes son sensibles al compromiso de quién les habla, sobre todo cuando se compromete.
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Javier Escajedo Arrese – InterPeques –
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Saludos
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Saludos Javier y gracias una vez más por mostrarnos tu opinión, al menos para mí muy interesante.
ES posible que publique en la entrada del viernes 17 tu artículo ya que creo que puede ser muy enriquecedor para los lectores.
Saludos.
Carlos Aguaseca.
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muy interesante
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